miércoles, 14 de noviembre de 2012
Cuento Amorfo
lunes, 12 de noviembre de 2012
Walking Around...
Ahora entiendo lo que alguien me dijo hace tiempo: Algunos escriben por gusto, mientras que para otros, es algo tan necesario como el vómito después de una sobrecarga de alcohol.
Hoy escribo aquí no por el gusto de hacer florecer ideas en papel, como antes. Hoy, tenía miedo de tomar a pluma e impregnar este blanco, tenía miedo de lo que después vería escrito aquí; pero tenía más miedo de no escribir, de lo que estaría haciendo en su lugar.
Es verdad lo que dicen. Es verdad que hoy no sé quién soy ni tampoco qué pasará con mi vida, pero dudo que alguien entienda las dimensiones reales de lo atrapada que me encuentro, del dolor que se aplasta, pero sobre todo de la inmensa culpa que me agobia. He permanecido demasiado tiempo callada, sin pensar ni decir lo que siento. Sólo a veces un vestigio de dolor me subía por la médula y resbalaba de mis ojos a las manos, extendidas para tomarlo, para intentar crear estatuillas de agua y sal que rápido desaparece. ¿Alguien lo ha logrado alguna vez? No lo sé. Tal vez sí, en algún lugar lejano; pero yo me encontré completamente incapaz de darles forma y verlas más puras, menos dolorosas, menos prisioneras...
Estos días, me he cansado de ser hombre. Me he cansado de albergar dolor líquido que al final se evaporó y salió por cada poro. He pensado en abandonar el mundo, en carbonizarme al roce de un lirio, morir de un golpe de oreja.
Me derrito, incontrolablemente, desesperadamente. Me derrito sola entre paredes prolongadas, pisos geométricos, espejos que no responden mi llamado, que no perdonan y me miran como si quisieran borrarse del mundo, suicidarse y desaparecer entre gritos de cartón y vapor de mercurio. De entre vapores y dolores, el espejo extiende una mano pálida y me pide que vaya, que la soledad le hace ecos en los tímpanos, hoyos en la carne y le susurra en las pupilas que me quede, que le abrace. Yo sólo miro el límite cristalino que nos separa, poso la mano sobre la suya y cierro los ojos, escribiendo olas lejanas en las líneas vacías del aliento, escuchando árboles secos y tomando entre mis manos sueños huecos que saltan de mis uñas al vacío, llorando de orfandad y de frío.
Sólo uno prefirió quedarse, pequeño y pesado. Creció boca y sus ojos me miraron mientras los otros, quizá hermanos, quizá desconocidos en especie, seguían su trayectoria al vacío.
Si su boca se abrió, fue sólo para soltar un alarido profundo y estrecho. Se rompió el espejo. No. Yo no lo rompí. No. No. No lo rompí.
Si su boca se abrió, fue sólo para soltar un alarido profundo y estrecho. Se rompió el espejo. No. Yo no lo rompí. No. No. No lo rompí.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Aquí va un título
Un vals en lo profundo
Arte de la noche
Fantasías en la mente
De un loco que
Grita, llama
Con un fuego en las
Entrañas, fogatas
De tiempo indestructible
Palabras de polvo
Que se cuelan por los ojos
Bajan
a las manos
Y arden en los dedos
De un bien marchito, seco
Perdido en espacios
De destellos oscuros
Ensoñaciones de últimos
Difuntos,
Reino de dolores en que
Un buscador de sueños poetas
Con nuevas posibilidades
De escapismo
Se estremece, se tienta
Y con la fuerza del entendimiento
Observa un corazón
Palpitante, perpetrado
Que todo lo vive y
Todo lo teme
En el zumbido de un ojo, en las
Lágrimas cándidas
que quiebran un contrato,
venas heladas de fuego
Entre verdades y condenas
Una prisión blanca se yergue
Escápate, se dice
Y el espejo de ojos ciegos
Nada le responde.
jueves, 18 de octubre de 2012
Escape
Al fin y al cabo, ¿qué es escapar? Cierro
los ojos y nada queda. Todo está inmerso en recuerdos molidos, nubes de azufre,
cielos de asfalto. Me pierdo entre cada paso como si los pies engomados se
pegasen a cada fibra, cada rastro. Los zapatos me pesan. No me dejan sentir. Se
deshacen con el ácido de mi aliento. Se consumen con el toque de un ojo. Ahora
seguiré descalza, tangible.
La cuenta regresiva inicia, como siempre.
Son exactamente 30 los segundos que tengo para relajar las muñecas y lograra
que la cuerda ceda. Me quedan otros 30 para golpear la madera fría y húmeda de
la caja, buscar un cerrojo y meter la ganzúa. 10 segundos más y el reflector
pegará en mi rostro húmedo por el sudor luego de emerger de la superficie
cristalina del agua. Aplausos. Ecos de asombro y el aire, desesperado, en mis
pulmones. Lo logré. Terminó el acto. Cierro los ojos un instante, intentando
recuperarme del esfuerzo.
Un pie, otro, otro. Mis plantas descalzas
tocan el agua, flotan sobre ella como hojas caídas. Corro. Él no se mueve. Ya
casi. Ba-dump-dump-dump-dump. Llego frente a él. El calor llamea, me arde. Miro
mi pecho y descubro un insecto. Una mariposa. Tiene alas de fuego. Quiere salir. Eso es
lo que quema. El hombre se puso en pie, sacó una llave del bolsillo. Sí, hay una
cerradura en mi pecho, de cristal. Introduce la llave. Dos vueltas. Tres. ¡Clic!
Un chasquido. Se abre. Se releva el dolor, la urgencia, las llamas. La mariposa
sale y revolotea a mi alrededor. Él, estático, extiende una mano clara. La
mariposa acude al llamado y se posa en sus dedos.
-
Éste es tu corazón.
Bienvenida al mundo real. De aquí, no hay modo de escapar.
domingo, 14 de octubre de 2012
... Robadas
Cada día me siento un poco más muda. Cada día digo... no digo nada. Busco oreja y ojos nuevos. Busco la lengua de las nubes, mis amigas, a quienes hace mucho no consulto. Hace mucho que no escucho su mudo lenguaje. Cada vez lo entiendo menos.
Ayer mi corazón se acercó un poco más a las nubes, su sustancial inconsistencia cambió de forma y vislumbré, por un instante, la hermosura del éter, tan sencilla, volátil.
Ayer floté y sentí que nada ni nadie podía afectarme... bueno, nadie no. Sí hay alguien: Él. Él es el dueño de mí tanto como puede serlo. Me tiene en sus manos y me lee lo mismo que a un libro, sólo que aún no sabe descifrarme. No. No lo ha hecho y espero que sea porque no sabe cómo.
A veces me pregunto qué pasaría si yo perdiera la voz, si nadie me escuchara y por mucho tiempo siguiera así; me pregunto si me desacostumbraría a hablar, a callar lo que pienso, lo que reflejan las nubes pasajeras. Como aquélla, a la izquierda del roble. Ella que se derrite, que se evapora.
martes, 2 de octubre de 2012
La Huida
Tantas posibilidades, tantos sueños y dolores. Todo está afuera y yo estoy adentro. No puedo tocarlas. No hay modo de alcanzarlas a través del cristal hermético y frío de la ventana.
Me arde el corazón. Él, a mil lado, el de la sonrisa oscura, buscador de profundos y dolores; me mira y sus ojos susurran envueltos en fuego. Me toma de la mano y sus dedos murmuran cielos de concreto. Todo él palpita, en lo profundo. Oigo las voces en mi cabeza, los gritos y destellos de razón. "Escápate" se dice y luego otra voz árida responde una y otra vez "No."...
El tiempo pasa, a cucharadas cafeteras, tintinea en mis dedos un instante y ¡puf! se ha ido. Todo se va. Todos. Y ahí estás tú, con tantas probabilidades, tantos sueños. Tus ojos, como ventanas abiertas me llaman, me traspasan y dentro dee tus pupilas llego a un mundo oscuro. Camino por gargantas profundas, salgo a calles de voces, de fantasías. Ahí, una voz suena en un grito de cartón. La voz es fuego llameante, decadente. Como si la fuerza de mil hombres emanara desde sus raíces, desde la esencia misma de todo, destruyera los lazos que la atan al fondo y triunfal se postrara ante mí
¡Escápate! -le digo- Ven conmigo. Estremécete de mí, conmigo. Te ofrezco mi corazón, mi mundo, mis segundos eternos.
En un destello la voz crece ojos nuevos de espacio y abismos. Me mira y caigo presa de su intensidad. Sus pupilas son sueños imposibles y en oscuro espacio interior de su centro reina un dolor dulce, sencillo como un poeta en las sombras que se aferra con garras y colmillos a su naturaleza de buscador de verdades y soñador en un mundo sin sueños.
La voz, que no era voz, se estremece, toma mi mano y se incendia; me abrasa. Corremos eternamente los dos, como uno solo, por mundos y realidades sin bien ni mal.
El tiempo pasa a cucharadas soperas. Resuena en mis pasos infinitamente, fluye de mi cabeza al papel con trazos constantes y su voz, la voz de un corazón robado, habla desde mi interior y se convierte en arte.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Plenitudes de Agua
Soy plena de ti
plena por ti, para ti
de la mano en cualquier lugar
de labio a labio
Somos, eres, soy plena, plenos, pleno
plenos de lluvia, de pasos
de palabras escondidas
tras cortinas de agua:
una multitud caída
pasamos ante el mundo
entre el mundo y ojos ciegos
para llegar a algún lado...
¡qué importa!
para no llegar, para perdernos
solos los dos
caricias de a diario
plenitudes de a veces
tu tacto cálido, tus ojos
que me tocan; se funden
en trozos de silencio
poco a poco
así quedamos los dos
plenos de ti
de mí
y no dejó de llover
sólo dejó de importar.
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