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lunes, 15 de junio de 2015

La flama y la tarde




Pasa la tarde y las horas huelen a sexo
o, será que el sexo nos huele,
huele nuestras llamas de juventud incansable
que a penas se vislumbra en aquella esquina, 
tan remota e impensable
de la vida de vidas.

Sí. El sexo nos huele.
Se nos acerca, cazándonos
y poco a poco nos rodea
en una trampa tan mortal
como la muerte,
y nos empuja, uno hacia el otro,
y nos consume,
alimentándonos, abrasándonos,
en el fuego fatuo,
eterno,
de la vida que se abre paso.

Nos mezcla, como uno sólo 
para tomar nuestro fuego
y alimentar el propio,
siempre en peligro de extinción, 
siempre cambiante,
que crece codiciosamente a costa
de todos, de nadie,
y nos lleva, si bien no a su infinito
entre estrellas y constelaciones;
sí entre himnos tan viejos
que parecen salidos de las entrañas del mundo,
de los primeros seres que respiraron y pasaron la tarde, 
oliendo a sexo entre las horas de su juventud incansable.


lunes, 16 de febrero de 2015

Polvo

"Polvo hará de mí, mas luego
que me convierta en ceniza,
esta lumbre advenediza
tendrá el fin que ha provocado:
mi polvo habrá exterminado
el fuego que me esclaviza."
- Guadalupe Amor

Hoy es un día hermoso
como si el cielo se cansara
de las nubes grises, y el frío.

Pareciera que que el invierno 
se hubiera mudado a mi pecho.

El sol brilla y yo, helada, tiemblo. 

A estas alturas no sé si algo me falta
o, tal vez, algo me sobra dentro.
Te deslizas en mis ojos como polvo.

No encuentro el lugar en que te alojas
para desterrarte.

¿Estás  en   mis  ojos?
¿En mis recuerdos?
¿En  mis manos?
¿Mis     labios?
¿Mi   sangre?
¿Mis pasos?

Si estás en mí, ¿cómo puedes faltarme tanto?


lunes, 22 de diciembre de 2014

Mi dulce pena

"Un beso es donde tú terminas
y un abrazo tuyo mi abrigo,
tu boca donde ahí germina 
mi delirio y mi muerte,
si es contigo." 
- Mägo de Oz (Príncipe de la dulce pena)


Deshacerme de ti, quitarte
tomarte con mis dos manos
frías como témpanos de infierno, 
desgarrarte de mi carne 
y que te vayas volando, ceniza,
hasta donde no pueda verte 
jamás de los jamases por siempre...

¿Qué más quisiera que borrarte?
olvidarme que alguna vez te tuve
que te perdí, que ya no te tengo, 
que mis dolores son sólo míos
y que nuestro amor fue siempre
un niño muerto que quiso ser 
volar al infinito, con sus alas de sueño
que pronto lo llevaron al suelo 
de verdades inútiles, de pies pesados
de silencios incómodos.

Quisiera no encontrarte cuando te busco
tener sobriedad de recuerdos, 
para no verte nunca, para olvidarte, 
para no verme en tu semblante cansado, 
en tus ideales de cuento, de inocencia iracunda,
y en mis horas de bella durmiente, esperando
siempre esperando, a alguien que se fue.

¿Por qué te quedas, pegado a tu recuerdo?
¿Por qué te veo en mis sueños descarnados?
¿Por qué? ¿Por qué? Acaso estarás, como yo,
mirando hacia atrás, llorando el futuro, necio
mintiéndole a tus párpados de hierro, susurrando
que fuimos sólo un papalote al viento, que cayó
cuando nadie estuvo ahí para sostenerlo... 

Acaso estarás extrañándome como siempre, 
sabiendo que nunca pudimos pertenecernos
maldiciéndome por todos los besos,
por todas las caricias por nuestros silencios
en los que fuimos como gotas de agua tibia
que caían de los ojos de de la vida desencantada
y que hoy se fueron lejos, hasta nunca.

Más que borrarte, quisiera engañarme
decirme que la esperanza no muere nunca
y que en ese nunca estamos los dos
como en el inicio, sólo niños, sólo gotas
juntos en el mismo camino,
pero la noche cae y no estás
y no me queda más que pedirte 
que si no vas a llegar, te vayas de mí
te arranques de mi piel y vueles, 
ceniza de nuestra hoguera, y vueles
como nunca lo hicimos nosotros 
para ser leyenda pasada, mito 
y que me dejes por siempre, 
para que no me duelas como me dueles
y pueda olvidarte, olvidarte, olvidarte, 
mi dulce pena.

martes, 9 de septiembre de 2014

No me cuelgues


No me cuelgues, amor.
No. Hoy no me cuelgues.
Respira en mi oscuridad,
trae calor a mis sombras;
que tu silencio me abrace,
suba por mis dedos 
y borre el frío de mis huesos.

Reina mi silencio.
Deja que tu silencio me devore,
que me llene, me fulmine.
Quiero sentir cómo tu ausencia
sube por mis manos,
se cuelga de mi pecho
volador de cometas,
encantador de nubes.
Tómalo,
implanta versos
en el lenguaje de un suspiro,
en sombras y caricias
luminosas tras el suicidio de la tarde,
en el eco de la cueva 
de un beso errante.

Tu voz entra 
en corrientes infinitas
invisibles
sale por mis ojos
impregnados de oscuridad,
hambrientos de tu luz,
lloran en la madrugada 
luego de horas, horas, horas
de abstinencia de ti.

Y un susurro desolado
suspira en tu oído:
no me cuelgues, amor.
Te extraño.

jueves, 21 de agosto de 2014

Gris ausencia



Un espejo devastador
deslumbra los rincones
de un cuarto vacío.

Ojos de paz
perturbados bajo lunas sonrientes.

Lastimeras sombras
sobre rostros afables.

Siniestras risas
sobre cotidianos dolores.

Tus caricias
sobre rostros adustos.

Piedras que gimen,
ecos al alba.

Es tarde y tienes frío.

Recuerdos de papel,
sueños de cristal.

Vienes de nuevo
y no estás.

Me tocas
y un beso
muere en mi piel.

Te toco
y el destino
te saca de mi ser.

Es gris el tiempo
y el mundo también.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Walking Around...

Ahora entiendo lo que alguien me dijo hace tiempo: Algunos escriben por gusto, mientras que para otros, es algo tan necesario como el vómito después de una sobrecarga de alcohol. 
Hoy escribo aquí no por el gusto de hacer florecer ideas en papel, como antes. Hoy, tenía miedo de tomar a pluma e impregnar este blanco, tenía miedo de lo que después vería escrito aquí; pero tenía más miedo de no escribir, de lo que estaría haciendo en su lugar. 
Es verdad lo que dicen. Es verdad que hoy no sé quién soy ni tampoco qué pasará con mi vida, pero dudo que alguien entienda las dimensiones reales de lo atrapada que me encuentro, del dolor que se aplasta, pero sobre todo de la inmensa culpa que me agobia. He permanecido demasiado tiempo callada, sin pensar ni decir lo que siento. Sólo a veces un vestigio de dolor me subía por la médula y resbalaba de mis ojos a las manos, extendidas para tomarlo, para intentar crear estatuillas de agua y sal que rápido desaparece. ¿Alguien lo ha logrado alguna vez? No lo sé. Tal vez sí, en algún lugar lejano; pero yo me encontré  completamente incapaz de darles forma y verlas más puras, menos dolorosas, menos prisioneras...

Estos días, me he cansado de ser hombre. Me he cansado de albergar dolor líquido que al final se evaporó y salió por cada poro. He pensado en abandonar el mundo, en carbonizarme al roce de un lirio, morir de un golpe de oreja. 
Me derrito, incontrolablemente, desesperadamente. Me derrito sola entre paredes prolongadas, pisos geométricos, espejos que no responden mi llamado, que no perdonan y me miran como si quisieran borrarse del mundo, suicidarse y desaparecer entre gritos de cartón y vapor de mercurio. De entre vapores y dolores, el espejo extiende una mano pálida y me pide que vaya, que la soledad le hace ecos en los tímpanos, hoyos en la carne y le susurra en las pupilas que me quede, que le abrace. Yo sólo miro el límite cristalino que nos separa, poso la mano sobre la suya y cierro los ojos, escribiendo olas lejanas en las líneas vacías del aliento, escuchando árboles secos y tomando entre mis manos sueños huecos que saltan de mis uñas al vacío, llorando de orfandad y de frío.
Sólo uno prefirió quedarse, pequeño y pesado. Creció boca y sus ojos me miraron mientras los otros, quizá hermanos, quizá desconocidos en especie, seguían su trayectoria al vacío. 
Si su boca se abrió, fue sólo para soltar un alarido profundo y estrecho. Se rompió el espejo. No. Yo no lo rompí. No. No. No lo rompí.

domingo, 27 de febrero de 2011

Guilty

All this time I've pretended
I didn't see you,
just looking
never surrendered
Oh, my poor angel of the night!
Oh! I'm sorry
I couldn't see your light
Truth is, because of the guilt
that lies within my eyes...

Azul

Miro el cielo azul
azul como el mar
como mi ilusión
azul
Azul como tus manos
como este beso
que se fue
entre la espuma
del azul
amor, adiós.

lunes, 18 de octubre de 2010

Angel of Mine

Algo pequeño que escribí hace como dos años...

Angel Of Mine
you are my life
you make me feel
life is so real
so, I love you
my sweet angel
of the night.

lunes, 30 de agosto de 2010

Celos


Otro pensamiento de viejos tiempos...

¿Celos? ¿Acaso son celos lo que siento al verla contigo, al ver tus brazos rodeándola y esos oscuros ojos tuyos, viéndome, conscientes de que te observo; conscientes y, extrañamente, culpables? ¿Qué más querría yo que estar en su lugar, sintiendo tu respiración? Eres un idiota; lo juro: todos lo saben. Aún así, ¿cómo es posible que un lazo tan fuerte me una a ti, que, a pesar de saber quién realmente eres, te quiera como te quiero? Tengo ganas de correr, plantarme frente a ti y preguntarte qué es lo que quieres, preguntarte por qué juegas conmigo.
Bajo el falso pretexto del pudor y de saber que no sientes lo mismo hacia mi, permanezco aquí, observando, siempre buscando tus ojos.

martes, 24 de agosto de 2010

Sense

Encontré esto en una conversación antigua. No lo escribí yo, pero me gustó mucho. Aquí lo tienen:

"...we give sense to life by living in it

we can determminate truth

even when we don't want to

our truth is how we live the world

our truth is what we decide on our lives

our truth is all that our five senses can perceive, our brain can process..."

What used to be...

He decidido publicar mis viejos trabajos que no había mostrado a casi nadie. Éste es uno:

Cuando todo es tan real que su ausencia es inminente, hasta la ráfaga más insensible, hasta el ardor más despiadado, pierden sentido y razón. Porque estás tan ausente que te siento cerca. Porque no poseo ni de tus labios un triste, enfermizo, consuelo, pues sólo el saber de tu olvido, triste recuerdo de un pasado incierto, conservo en esta cabeza perdida entre ensoñaciones y pensamientos efímeros, entre espacios y tiempos lejanos, perdida entre lo que es, lo que fue, lo que podría ser.

¿Por qué tu recuerdo había de desafiar a muerte a mi paciencia, necia empedernida? ¿Por qué, sólo contesta, por qué habría de pensarte noche y día? Tu silencio es mi muerte y tus palabras mis días largos con clima de indiferencia, solitarios tras la fallida batalla contra tu ausencia.

Son estos los días en los que lo siento, sí y ¡ay! como me lastima, como recuerdo, como olvido, el dolor cotidiano de tus palabras en el vértice agudo de mis días.

¿Cuánto tiempo he de sentirte, cuánto tiempo me has de doler como me dueles? Maestro de versos que caminan solos, dueño del cristal que gotea en mis ojos, explícame cual es el lazo que te ata a esta loca, pues yo no entiendo, no, no comprendo.

Tu mirar me quema cuando notas que te escucho. Y como me desconcentra, como me pierdo en aquél fuego color ámbar que chisporrotea en tus ojos con la luz de la mañana. Porque obsesión es tu nombre y olvido tu apellido. Tu recuerdo no es algo más que las horas que lamento, sola como estoy, en desgracia y en la obscuridad, diviso tan sólo el farol que de tus labios un beso robado me otorga.

Porque sólo en sueños te vuelves tan real que juro que existes, que existes y me quieres. Puedo abrazarte, tocarte y oír tu voz. Sin embargo, cuando la realidad llega, azotándome con el bip del despertador, regreso, triste, melancólica, sin ti.

martes, 27 de julio de 2010

Lo que te dije en silencio...


Este es un poema que escribí hace unos meses. Ahora parece mucho tiempo, parece muy lejano. Lo escribí y lo iban a publicar en la gaceta escolar, pero resultó que lo alteraron casi completamente y la persona a quien iba dirigido nunca llegó a verlo terminado y completo. Bueno, aquí lo tienen...

LO QUE TE DIJE EN SILENCIO

Apenas entre líneas susurro un "te quiero",
producto de mis ansias, de tu olvido mi consuelo.
Es tan sólo una brisa del tifón que llevo dentro.
Soy presa de mis miedos, dueña de un "te espero".

He dormido con tu imagen, soñado con la noche de tus ojos,
naufragado en un mar de recuerdos,
que anhela el silencio de tu plática,
maestro de versos que caminan solos,
dueño del cristal que gotea en mis ojos.

Noches en vela, suspiros, amargas estrofas yo te ofresco
mis ojos, deseos, mis sueños rotos;
tan sólo por tres palabras y mi mundo entero.

El pecado de tus labios,
en mil de mis noches cometido.
Con los brazos de la muerte, en mis ojos confundidos,
con palabras de tu boca
mi corazón se ha encogido,
el hielo de mi sangre,
con tu sonrisa derretido
con la mentira de mis labios,
que ni yo misma he creido,
todo ¿por qué? ¿Para qué?
por el recuerdo de la luz sobre tus ojos
por el dolor que en tu alma guardas cual tesoro
por tus soluciones, complejos e idealismos
por tus sueños de grandeza, únicos y divinos
por esta loca a la que le duele el pecho
de cuyo corazón posee sólo un dueño
porque te amo, te amo y mil veces lo sostengo.

Mi rosa perdida, color de paraíso
florece en tu jardín, debajo de aquel risco
en noches de Luna de plata y lluvia de oro
la rosa brilla con la certeza de mi decoro
en ojos dichosos, en corazón prisionero
de tus besos ausentes, escondidos tras nuestra inocencia,
tras los recuerdos de tu presente ausencia.