jueves, 7 de marzo de 2013

El Jardín Salvaje

Sentía el calor sobre la piel, partículas de luz que pasaban a través de cada fibra de mi ropa, cada centímetro de mi tez pálida. Me hallaba sentada en un rincón, encogida sobre mis rodillas, sintiendo el aire  frío de la mañana. Mis mejillas sonrojadas tras la expectación, tras la dulce luz matinal, tocadas por el plateado frescor de la brisa, como un cristal en la noche. Las palabras entre mis manos me llenaban, arrancaban suspiros de mi alma, latidos de mi corazón.
Escuchaba los gritos de Lestat, sentía su incertidumbre y el dulce deleite que nace de cada sensación exaltada que despojaba de su existencia, de su amor por la vida, de su conocimiento por la verdadera belleza como una fuerza inmersa en cada nota, en las dulces palabras de los actores en teatros perdidos, en el infinito de un pasado incierto, imaginario.Saqué la vista del papel, de su sangre de tinta.
La luz me cegó por un instante. Olía a piedra mojada y los cantos de la multitud llenaban mis oídos. Veía a la gente deambular por los pasillos, interesados en sus propios asuntos, vagamente conscientes de la magnificencia encerrada en cada brisa y en cada partícula de luz.
Vi muchos rostros conocidos. Rostros que no me vieron. Rostros hermosos e inteligentes.
 Eran fantasmas a mis ojos, visiones que serían propias de un sueño.
(Entonces, se me ocurrió una idea: tal vez, yo era la aparición, un sueño invisible a a sus ojos, intocable, imperceptible. Era nadie. )
Me sentí flotar entre la gente, espuma en un mar profundo y extenso; entre otros rostros, unos desconocidos y curiosos. Ellos sí me veían y sabían que yo los veía. Sus ojos escrutaban los míos y pasaban a mi lado, dejando estelas de calor. Supe que ellos me percibían; sabían que estaba ahí.
Yo no era invisible. No era un fantasma ni una ilusión, ni un cuento. Yo era nadie entre todos los cuerpos. Era nadie, pero era alguien. Soy esa que mira en el jardín salvaje, añora la luz y ama la vida. Soy Louis.

Un Beso Solitario...

Planta tras planta; latido tras latido. El Sol sobre el cabello, que pareciera querer desafiar a la gravedad y demostrar al mundo que sus raíces no son sólo sólidas y fértiles, sino que se mueven. El viento sobre cada fibra de piel, desnudándome a la inmensidad de lo consustancial, confortando, susurrando silencios dulces, abrazando con los brazos suaves de quien se sabe necesitado. Viene elevando cada cabello, con la esperanza de recordarle su sueño de una realidad ingrávida. Trae consigo música de hojas, las voces de los árboles; le da a cada nube una identidad y voz propia otorgando aliento y conciencia de su naturaleza de viajeras perpetuas. Todas son una. Una son todas.
El viento cubre la ausencia en un trono de silencio, es mensajero de mis pensamientos. Insiste contra mi piel, intentando traspasarla y llegar a mi sustancia, llegar a mí. Mi piel, en respuesta, se enchina. Tal vez, sabe lo que yo me oculto. Tal vez, lleva mi secreto más profundo.  El viento entra a bocanadas, envuelve cada plata, cada latido y, con un beso en mis labios, envuelve a un corazón solitario.

sábado, 16 de febrero de 2013

La Creación

La creación no era más que un simple convencionalismo, incoherente, deforme y lleno de significado. Miré lo que mis ojos habían creado, aquello que saliera de mi mente, de mis más puros recuerdos de una tarde entre las estrellas y todo cobró sentido: la belleza no es más que la sombra de su esencia, la esencia de un canto voraz, de una náusea, de un incendio de gas y pólvora que se prende al contacto del agua helada. El hombre ya no estaba realmente sujeto a un destino común, a un fondo y una forma determinada. Todos somos iguales sin embargo somos todos distintos. Los miembros, la carne, era un simple disfraz y al mismo tiempo se determinaba a sí misma: parecemos iguales como un vaso se parece a otro de la misma naturaleza, sin embargo, si se extenúa la observación, veremos las huellas del tiempo, de los infiernos y de las probadas de cielo. Todos vivimos cosas distintas y sin embargo todos estamos conectados de un modo u otro. Ya sea al posar la vista en lo mismo, ya sea por las grietas en la sonrisa o la sal que escurre de unos ojos sinceros, ya sea por el aire en los pulmones o la sangre en las venas. La sensibilidad de creer en el dolor de los otros nos acerca y sin embargo nos separa; nadie quiere creer que está conectado. Nadie quiere alegrarse por la alegría de otros. Nadie ve las seis caras de un cubo. La tomé entre mis manos. Tan pobre, tan tierna. Su fragilidad me sorprendió y vislumbré a las emociones condensadas luchando en su interior. Un caos perfecto, un sueño sin despierto, un roce helado en la fiebre eterna de la vida finita. Temblaba en caricias de nitrógeno y argón, se estremecía al roce de la oreja, se acongojaba ante el brillo de unas pupilas profundas y negras como abismos. Se rompió en mil pedazos al contacto del espejo y agonizante luchó una y otra vez por reunirse, por contraerse en la expansión de sus partes decadentes: la vida y muerte de lo etéreo, lo consustancial. La miré hasta que mis ojos no pudieron ver y secos de ilusión cayeron en un blanco inmaculado y siniestro. Se había evaporado y entrando por los huecos en mis ojos, se adhirió a cada centímetro de pensamiento. Un blanco infinito. Agua salada y desolación eterna, incandescencia eterna.

jueves, 17 de enero de 2013

Poema en prosa de una nube a un extraño

¡Oh! Extraño que baja la mirada, que camina, las manos en los bolsillos, un pie detrás de otro, rápido, en un sinmirar mirando. Con gestos mudos luchas por decir al mundo, sin quererlo, verdades y absolutos; los desengaños del mundo engañados por un chiquillo y su mirar cansado. Las hojas te miran mirarlas, en secreto, y en su lengua susurran al más sabio de los hombres las desventuras de tu tacto. Extraño, enemigo de Morfeo y amante de los sueños, cierra los ojos a la luz matinal que se cuela en tu cabeza al roce de una oreja. 
Escucha, extraño, los relatos líquidos de labios de una nube pasajera, de labios de una extraña. 
Sonríe, extraño, trae al mundo un nuevo sol resplandeciente y puro, tímido. 
Toma con manos tibias un suspiro que se suicidó muy pronto y hazle crecer alas y sueños a color y blanco y negro; hazlo volar sobre tu aliento y dale alas de papel con tus ojos claros, como una noche otoñal, hazlo volar y si acaso una extraña, entre ensoñaciones y brazos fríos lo recibe, serás, extraño, nunca más extraño.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Gone with the Wind


El viento ya viene
entrando por los pies
corriendo por el vientre
endulzando el tacto
refrescando las olas del aliento

El viento, el viento
que se lleva en su flujo 
imperecedero, eterno
las aflicciones del sentido

El viento que me recorre con su tacto
y en un beso tierno y frío
me regala dos sorbos 
de llanto tibio y sincero
para llenar dos copas 
de licor amargo 



El viento 
susurró en mi oído:
"Cuando no existe lugar



y la vida no da más
sólo queda aprender a gritar
tomar los ojos del suelo
sacarse los clavos del alma
tomar dos píldoras de nube
y respirarme profundo"
al tiempo que caía 
en sus brazos eternos
etéreos 
y me llevaba al infinito
de un viento, un viento
que viene y que nunca se va.





martes, 20 de noviembre de 2012

Remains of the Three Days of Grace...


"...Don´t put your life in someone's hands, 
They are bound to steal it away..."


"I don't really know
Who I am
It's time for me to stand
I need a change
And I need it fast
I know that any day
Could be the last..."

"...There's times I stayed alive for you
There's times I would've died for you
There's times it didn't matter at all..."

"...Did I fall  asleep?
Is this all a dream?
Wake me up, I'm living a Nightmare..."


I will not die
I will survive

"...So if tomorrow never comes
From living fast and dying young
I hope the best is yet to come..."
"...You're under attack
But your spirit's not broken...
So when you're feeling crazy
And things fall apart
Listen to your head
Remember who you are..."


I'm the unbreakable heart



I WILL NOT DIE





miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cuento Amorfo


Había una vez un cuento amorfo. Todos miraban a otro lado, buscando cuentos con forma y el cuento amorfo se quedaba en las sombras, esperando, acumulando polvo. Caminaba sólo, sin nombre y se preguntaba qué propósito tenía su existencia. No tenía forma, ni sentido. Fue entonces en que vio algo en las sombras, una pluma amorfa, sentada y empolvada. La pluma notó su existencia y el cuento amorfo tomó a la pluma amorfa y cada renglón cobró sentido cuando un ojo curioso descifró estas palabras.