lunes, 16 de enero de 2012

Burbuja

Cuando pienso en escribir, me doy cuenta de que el hábito ha disminuido. Esto se lo adjudico a la presente confusión y ambigüedad que son características de esta época de mi vida. 
Me gustaría poder describir la confusión presente, pero no me siento capaz de explicar idóneamente su magnitud y describir el poder que ejerce en una mente como la mía, tan llena de sueños, de deseos, de posibilidades. Tal vez, es esa sensibilidad la que me convierte en una víctima casi perfecta de la edad y de ese sentimiento de estar rodeada de neblina, mientras el camino se abre paso debajo, siendo yo incapaz de identificar la dirección en la que va o en dónde está. 
Hay tantas posibilidades que los sentidos se ven aturdidos con el simple hecho de su existencia. La incertidumbre ilumina el camino, víctima de cada bifurcación posible del destino. Tantas posibles decisiones, tantos posibles resultados. 
Es como si viviese en una burbuja que, de la nada, deja de existir para abrirme los ojos al mundo. De cierto modo, dan miedo el conocimiento y los posibles resultados de cada acción, pero es necesario  no dejarse llevar por la idea misma de libre albedrío pues el tiempo no espera a nadie y decidir no es algo opcional.  

jueves, 5 de enero de 2012

Porvenir


Los días pasan, las semanas, los meses. La vida pasa sin que uno pueda caer completamente en la cuenta de qué está pasando y cómo controlar el flujo de eventos que se desenvuelve sin posibles predicciones ni completa seguridad acerca de lo que aguarda en el futuro.

Futuro. Es curioso como todo el mundo habla de ese término como si fuese algo lejano y un tanto ajeno a nosotros. Después de todo, ¿qué es el futuro? Si tomara la última edición del diccionario de la Real Academia Española, se leería lo siguiente en la definición de futuro: "Lo que está por venir".
¿Qué está por venir? ¿Acaso el futuro es un conjunto de movimientos en las agujas de un reloj? ¿Es acaso un conjunto de hechos y acciones, decisiones?
El futuro es el tiempo en el que los sueños se crean. Siempre soñamos para el futuro, hacia adelante, como dirían los pensadores renacentistas. Pero el futuro es algo mucho más cercano de lo que esperamos o queremos creer. El futuro aparece en segundos, en minutos, en horas. Lo que uno hace o no hace en cada minuto y hora de cada día, va moldeando un posible futuro "sujeto a cambios". Y, a pesar de que depende gran parte de lo que hacemos, hay muchos factores que pueden modificar lo que uno planea. Bien se conoce el llamado "efecto mariposa", el menor cambio a una realidad la podría afectar de maneras inimaginables, mutilarlo. 
Somos presas de lo inevitable. Somos presas de nuestras propias decisiones diarias, tan sencillas como decidir dormir "cinco minutos más" o irse en un vagón del metro u otro. Pero, por más sabios o preparados sean los hombres, no les queda más que aceptar los propios  cambios originados de sus decisiones o vivir atormentados por ellas. 
La vida cambia, nosotros cambiamos, el entorno cambia y lo único que no parece cambiar es la certeza absoluta de que el cambio es permanente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

En mí

Te siento. Te siento en el aire, en la voz que me llama de adentro, desde los rincones de mi mente que nunca veo en sueños, desde las palabras hechas alas, desde los caminos que recorro a diario,
desde cada fibra de mi ser que te llama, te busca, esa voz que no te encuentra.


Y aquí estoy yo, queriendo apaciguar el frío con el recuerdo, reviviendo momentos en que tu contacto estaba a dos pasos y tu aliento a una palabra del mío: te tengo y no te tengo. 
Te sueño y despierto en noches oscuras, buscando tu calor al lado del mío, buscando tu rostro dormido, hermoso, esa tranquilidad tan digna de ti. Te siento y tanteo en la oscuridad en busca de tu tacto frío, en busca de tu voz, pero no te encuentro. Tu voz viene de mí, viene hacia mí, viene de lejos y se escucha tan cerca. 

Porque tu ausencia está marcada en cada sombra de mi semblante, en cada luz que ilumina a dos amantes solos en una multitud; amantes que reciben las miradas furtivas de aquellos que están solos o creen estarlo,
miradas cargadas de admiración, un toque de celos poco disimulado. Ellos miran y anhelan y recuerdan y suspiran. Uno que otro suelta una sonrisa cargada de llanto y se vuelve para seguir con su camino, un camino indefinido y perdido alrededor de ese grito que nunca se consumó. 


Entonces es cuando cierro los ojos y te pienso hasta ver cada rasgo de tu ser. 
Entonces es cuando me hago recordar que estás más cerca de lo que perciben los sentidos; estás en mí. 









domingo, 23 de octubre de 2011

what told me a cloud

Clouds are skilled enough to show you a hundred things without words.
They are patient enough to wait and rain in the proper time.
Clouds are wise enough to let themselves travel with the wind.
They are experienced enough to understand change.

Clouds talked to me today.
They told me to love you.

domingo, 9 de octubre de 2011

No me encontré

Abrí los ojos. La arena bajo mis pies era suave y gris, como las cenizas que quedan después de un gran incendio. El espacio era enorme, un desierto. El cielo era color añil, como a ti te gusta, como a mi me desagrada. ni siquiera el Sol podía romper con esa atmósfera gris. no había un solo ruido que rompiera con el silencio ta profundo que emanaba de las cenizas. Lo curioso es que no hacia calor como en cualquier desierto, sino un frío insospechado y crudo.
Comencé a caminar hacia ningún lado con la esperanza de encontrar algo, a alguien. Después de dar docenas de pasos, mis pies se hicieron a la idea de que cada paso significaba que el frío se extendiera cada vez más sin posibilidades de ser extinguido. Caminaba y caminaba pero el paraje desértico siempre era igual, siempre carente de vida, siempre debajo del mismo cielo.
De pronto, algo apareció a la distancia; no podía ver bien qué era. Caminé cada vez más rápido sin ya poder sentir hasta las rodillas y cuando llegué a estar a un metro de distancia de ese nuevo elemento no supe si acercarme o no. Se trataba de un fuego cristalino, como hecho de agua que burbujeaba a la sombra de un árbol se aspecto sublime; sus ramas y hojas eran negras y de su seno brotaban los retoños de unas flores blancas como la nieve. Me acerqué al árbol. Alcé un brazo para poder alcanzar uno de los retoños de las ramas bajas del árbol. Cuando estaba a medio camino, el botón se abrió y floreció hasta caer como un copo de nieve. La palma de mis dedos tocó su fragilidad y percibió una pequeña chispa cálida que palpitaba en el corazón de la flor. De pronto, recordé algo, vago y carente de sentido en esas circunstancias, pero era algo tangible, un recuerdo. La imagen se esfumó tan rápido como había llegado, dejando tras de sí una estela de sensaciones. Cerré mi puño tras darme cuenta de que entre mis dedos no había más que cenizas pálidas.

Me encontré buscando una buena excusa para llorar.
Me encontré preguntándome por qué me sentía usada.
Me encontré extrañando, recordando.



Me encontré sola.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Dicotomías de una Madrugada

Fue algo muy simple:
una sensación que me invadió
 en cuanto mis ojos se toparon con los tuyos.
Fue algo complicado:
cuando mi pulso se aceleró
y me esforcé porque no lo notaras.
Fue algo inminente:
tu presencia junto a la mía
la cercanía
una carga eléctrica.
Fue algo intrigante:
la forma en que me hablaste
el modo en que actuas
la forma en que me miras
a veces...
A veces
A ve c e s...




y es a veces en que me despierto soñándote...
Fue algo hermoso.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Youth & Whisky

La calle vacía. Sólo el humo de un cigarro aperlado brillaba en la oscuridad de la fría calle. El único farol que aún funcionaba estaba parpadeando, a punto de extinguirse. La figura que estaba recargada en la pared exhaló la última bocanada y tiró la colilla al piso, antes de frotarse las manos en un intento de deshacerse del frío y emprendió el paso hacia un local cercano. Las manos en los bolsillos. 
 La iluminación del local le hizo parpadear varias veces y poco a poco divisó a la multitud que se movía al mismo ritmo. Los acordes le retumbaban en los oídos cual latidos de un corazón. Pasó entre la multitud hasta la desgastada barra. En seguida el cantinero le sirvió su trago habitual: Whisky. El líquido tocó sus labios. Pasó por su garganta trayendo consigo aquél calor tan familiar y tan agradable. Segundo, tercero, cuarto trago. Sus adentros estaban en fuego. En fuego como el mundo, como la multitud del local, como la sociedad y el jodido mundo. De la nada, la risa inundó cada fibra de su ser. Risas, millones de risas inundando el aire cargado de sudor y alcohol. Su cuerpo se movía al ritmo de la batería, al ritmo de los gritos, las voces y los corazones. 
Era su mundo, su vida, su todo. Nadie podría detenerle. Se dejó llevar por las horas, la cercanía, sus propios impulsos y por ese fuego que traía el whisky, las horas pasadas. Entonces regresó el recuerdo, las penas, su bautizo en la miseria. Ellos le hicieron de ese modo. Ellos le enseñaron a ser juventud, a ser whisky. Ellos le usaron; fue sólo el arma en la historia de un bastardo. 
Fue de nuevo hacia la barra. El siguiente trago estaba frente a sus ojos.
-  Pueden verme... ¿¡Pueden verme!? -La multitud no se inmutó. Pero no hacía la diferencia. 
-  ¡Hermanos, amantes, mentirosos, ángeles que me guardan, ¿¡Pueden oírme!? 
Sintió la vista de alguien en la semioscuridad, esa sensación que habita en la medianoche donde ojos invisibles clavan su vista en tu cuerpo, indefenso, tan frágil.
-  ¡Esta va por la Virgen María! 
Whisky por su garganta, quemando, prendiendo fuego a su interior.
Se acercaba la oscuridad.