jueves, 12 de febrero de 2015

¿Dónde estás?


¿Dónde estarás, amor de humo,
en esta noche oscura
en que no estás a mi lado?

¿Verás las mismas estrellas, 
entre nubes y fantasmas,
que en silencio me miran?

¿Te besará la misma Luna,
de brazos abiertos, 
que me consuela esta noche?

¿Estaré en tus recuerdos,
bajo el sol de invierno,
entre bosques y mantas,
sonriendo tiernamente?

¿Estaré como colibrí incierto, 
entre tus brazos tibios,
bailando descalza los ritmos
de nubes y latidos?

¿Por qué te esfumaste, mi amor,
y te escondiste tras silencios oscuros,
entre paredes de niebla,
donde no puedo alcanzarte?

Vuelve.
Mi amor, vuelve
con ella que te quiere
y esta noche fuma en la ventana,
esperando las luces desenfocadas del alba,
siendo abrazada por la Luna pálida
y buscándote entre humos y madrugadas. 

martes, 27 de enero de 2015

La casa de Asterión

"La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo... Todo está muchas veces, catorce veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arribe, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y la enorme casa, pero ya no me acuerdo." -Jorge Luis Borges (La casa de Asterión)



En el principio,
había oscuridad
en un vacío inmenso,
Oscuridad que se supo
y, en un grito desesperado,
no pudo soportarse.

Se separó,
parió un dolor sin nombre:
la primera luz,
el amanecer primero,
que iluminó
para su igual el mundo,
y con su calor secó
sus frías lágrimas oscuras.

Se unieron así
en un abrazo eterno,
se devoraron ferozmente,
sin matarse el uno al otro.

En ese cortejo infinito,
parieron seres, lugares, sueños;
sin embargo, entre Luz y Oscuridad,
se hilaron laberintos de espejos
por los que corren minotauros,
héroes,
hombres.
Todos en el laberinto.
Todos solos
con sus reflejos infinitos:
sin fin ni principio.
Sombras y resplandores
girando eternamente,
buscándose a sí mismos.

jueves, 22 de enero de 2015

Absentium


La historia de los ausentes
se puede contar
en el dolor de los presentes,
en cada vez que alguien
levanta los ojos al alba
y, entre rocío, escucha
las voces de árboles, mástiles,
pinos. 

La historia de los ausentes
crece desde el hueco de su ausencia.
La nada, el vacío, se materializa.
grita, se destempla, cambia
y se pega a las manos 
de los que se quedan. 

Versos tristes, música en silencio
de un corazón palpitante
que se destila al filo de la mañana. 

martes, 20 de enero de 2015

Diálogos de polvo


¿Quién eres tú, que veo en el agua?
Te toco con las manos,
queriendo tomarte, agua clara,
pero te pierdes en el acto.

¿Quién eres tú, que cayó sobre la hierba,
bajo la zarpa de un animal enemigo,
que eres el primero que no se levanta,
que no respira, que me ve de ojos ciegos?
¿Crecerás de la tierra como semilla 
si cavo profundo y te entierro?

¿Quién eres tú, que miró,
por vez primera, el cielo
y, sin saberlo, se supo 
insignificante, finito,
menos que niebla:
polvo que respira?

Y, ¿quién soy yo, que te conoce,
que en tus dolores se encuentra,
que nació de tu vientre
y, sin hablar tu idioma, te entiende?


jueves, 15 de enero de 2015

On kai me on


Tal vez soñar 
con los ojos abiertos,
con los pies en las nubes
y el alma en el suelo. 

Pero, ¿qué es sueño?
¿Cuál es la cuestión?
Dormir sin soñar,
soñar sin dormir
de ojos cegados
ante la luz de la vida

volar sin alas,
definirse en la dimensión
de árboles y cantos
aún con los huesos 
entre la piedra y la sal.

Tal vez, abrir los ojos
a la visión de los dormidos,
a los dolores de a diario,
sin anestesia, 
entre verdades anónimas. 

Reparar visiones de polvo,
de olvido sin sombra ni nombre,
que rompen la coraza del alma
y refresca los poros con aliento de sueño. 

Tal vez vivir,
vivir soñando y soñar viviendo
con los ojos abiertos
y alas sin plumas. 
Ser y no ser, sin cuestión. 
Morir, dormir, soñar,
tal vez. 

sábado, 10 de enero de 2015

Silencio, penumbra, tierra


"And if you gaze long into the abyss, the abyss also gazes into you."
-F. Nietzsche


Silencio, penumbra, tierra,
hoyo dentro del vacío,
acertijo en la noche
dispersa, como el humo
que brota entre los labios
de tinieblas, luces,
ojos que no pueden ver
nada más que
silencio, penumbra, tierra.

Manos terrenales que tocan,
sin siquiera buscarlo,
hojas secas, corteza muerta, musgo,
que crece entre mi vientre,
tibio, y el vacío del hoyo,
las estrellas, el universo.

Silencio, penumbra, tierra.
¿Quién se mira en el espejo?
¿Quién toca musgo, tierra, universo?
¿Quién está entre humo de ojos abiertos?

Sólo penumbra, tierra, silencio
que respira, tibio, y se busca en este abismo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Luces de mediodía



Quisiera decir que te adoro,
que eres mi dios en un mundo
en el que no existe lo eterno
pero lo que me lleva a ti
es mi humanidad, y la tuya,
tan evidente, ininteligible, inalcanzable.

No eres mi dios porque

no quiero verbo sino presencia;
el sabernos juntos verdaderamente
aún en nuestros defectos humanos
tan nuestros, tan poco certeros
y poder decir que no somos eternos
porque no necesitamos serlo.

No necesitamos rezos o cantos.

Para adorarnos sin adorarnos
sólo basta con cada instante
en los que los dos, juntos, somos mortales
y nos atrevemos a vernos
el alma pobre, desnuda,
los sueños vivos  muertos,
los pesares, las dudas,
y también, por qué no, la eternidad
que vive en cada poro mortal,
en cada momento, en cada día
que podemos vernos, sin adorarnos,
sin santos, sin Dios, como dos rayos
de luz a mediodía y lloramos a mares
las virtudes y pesares de la finita vida.