domingo, 23 de octubre de 2011

what told me a cloud

Clouds are skilled enough to show you a hundred things without words.
They are patient enough to wait and rain in the proper time.
Clouds are wise enough to let themselves travel with the wind.
They are experienced enough to understand change.

Clouds talked to me today.
They told me to love you.

domingo, 9 de octubre de 2011

No me encontré

Abrí los ojos. La arena bajo mis pies era suave y gris, como las cenizas que quedan después de un gran incendio. El espacio era enorme, un desierto. El cielo era color añil, como a ti te gusta, como a mi me desagrada. ni siquiera el Sol podía romper con esa atmósfera gris. no había un solo ruido que rompiera con el silencio ta profundo que emanaba de las cenizas. Lo curioso es que no hacia calor como en cualquier desierto, sino un frío insospechado y crudo.
Comencé a caminar hacia ningún lado con la esperanza de encontrar algo, a alguien. Después de dar docenas de pasos, mis pies se hicieron a la idea de que cada paso significaba que el frío se extendiera cada vez más sin posibilidades de ser extinguido. Caminaba y caminaba pero el paraje desértico siempre era igual, siempre carente de vida, siempre debajo del mismo cielo.
De pronto, algo apareció a la distancia; no podía ver bien qué era. Caminé cada vez más rápido sin ya poder sentir hasta las rodillas y cuando llegué a estar a un metro de distancia de ese nuevo elemento no supe si acercarme o no. Se trataba de un fuego cristalino, como hecho de agua que burbujeaba a la sombra de un árbol se aspecto sublime; sus ramas y hojas eran negras y de su seno brotaban los retoños de unas flores blancas como la nieve. Me acerqué al árbol. Alcé un brazo para poder alcanzar uno de los retoños de las ramas bajas del árbol. Cuando estaba a medio camino, el botón se abrió y floreció hasta caer como un copo de nieve. La palma de mis dedos tocó su fragilidad y percibió una pequeña chispa cálida que palpitaba en el corazón de la flor. De pronto, recordé algo, vago y carente de sentido en esas circunstancias, pero era algo tangible, un recuerdo. La imagen se esfumó tan rápido como había llegado, dejando tras de sí una estela de sensaciones. Cerré mi puño tras darme cuenta de que entre mis dedos no había más que cenizas pálidas.

Me encontré buscando una buena excusa para llorar.
Me encontré preguntándome por qué me sentía usada.
Me encontré extrañando, recordando.



Me encontré sola.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Dicotomías de una Madrugada

Fue algo muy simple:
una sensación que me invadió
 en cuanto mis ojos se toparon con los tuyos.
Fue algo complicado:
cuando mi pulso se aceleró
y me esforcé porque no lo notaras.
Fue algo inminente:
tu presencia junto a la mía
la cercanía
una carga eléctrica.
Fue algo intrigante:
la forma en que me hablaste
el modo en que actuas
la forma en que me miras
a veces...
A veces
A ve c e s...




y es a veces en que me despierto soñándote...
Fue algo hermoso.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Youth & Whisky

La calle vacía. Sólo el humo de un cigarro aperlado brillaba en la oscuridad de la fría calle. El único farol que aún funcionaba estaba parpadeando, a punto de extinguirse. La figura que estaba recargada en la pared exhaló la última bocanada y tiró la colilla al piso, antes de frotarse las manos en un intento de deshacerse del frío y emprendió el paso hacia un local cercano. Las manos en los bolsillos. 
 La iluminación del local le hizo parpadear varias veces y poco a poco divisó a la multitud que se movía al mismo ritmo. Los acordes le retumbaban en los oídos cual latidos de un corazón. Pasó entre la multitud hasta la desgastada barra. En seguida el cantinero le sirvió su trago habitual: Whisky. El líquido tocó sus labios. Pasó por su garganta trayendo consigo aquél calor tan familiar y tan agradable. Segundo, tercero, cuarto trago. Sus adentros estaban en fuego. En fuego como el mundo, como la multitud del local, como la sociedad y el jodido mundo. De la nada, la risa inundó cada fibra de su ser. Risas, millones de risas inundando el aire cargado de sudor y alcohol. Su cuerpo se movía al ritmo de la batería, al ritmo de los gritos, las voces y los corazones. 
Era su mundo, su vida, su todo. Nadie podría detenerle. Se dejó llevar por las horas, la cercanía, sus propios impulsos y por ese fuego que traía el whisky, las horas pasadas. Entonces regresó el recuerdo, las penas, su bautizo en la miseria. Ellos le hicieron de ese modo. Ellos le enseñaron a ser juventud, a ser whisky. Ellos le usaron; fue sólo el arma en la historia de un bastardo. 
Fue de nuevo hacia la barra. El siguiente trago estaba frente a sus ojos.
-  Pueden verme... ¿¡Pueden verme!? -La multitud no se inmutó. Pero no hacía la diferencia. 
-  ¡Hermanos, amantes, mentirosos, ángeles que me guardan, ¿¡Pueden oírme!? 
Sintió la vista de alguien en la semioscuridad, esa sensación que habita en la medianoche donde ojos invisibles clavan su vista en tu cuerpo, indefenso, tan frágil.
-  ¡Esta va por la Virgen María! 
Whisky por su garganta, quemando, prendiendo fuego a su interior.
Se acercaba la oscuridad.

lunes, 15 de agosto de 2011

No te sentí...


Era de noche y no te sentí
busqué en mi cama
busqué en mis libros
en palabras, por si habías dejado notas,
busqué bajo un árbol
busqué en una sala vacía
busqué en un cine iluminado
busqué dentro de mis ojos
pero no te pude encontrar
te busqué a mi lado
y no estabas ahí.

Abrí los ojos en la madrugada
no te sentí.

miércoles, 20 de julio de 2011

Algo más...


Tuve un sueño anoche. Este sueño me quitó el aliento y dejó una agradable sensación de calor en mi interior, junto con una sonrisa. Soñé contigo y con esos ojos oscuros tan lindos, tan tuyos. Soñé con ese tacto frío, con ese roce de tu piel y con esos labios, tan besables, tan tremendamente dulces. Soñé con esa mirada que me diste ayer, con los besos que me regalaste. Soñé con un lugar nuevo, estilo moderno, con una linda sala de estar y un tapanco justo arriba. Estaba en el tercer piso, así que podíamos deleitarnos con las sinfonías de la sociedad urbana durante el día y con la tranquilidad abrasante de la noche. Un departamento de dos habitaciones, una llena de libros y mi colección de clásicos, y la otra era toda nuestra. Una alfombra clara, tal vez blanca y suave; una gran cama blanca, albergando los sueños de ambos, las caricias, nuestra vida juntos. Te veo al despertar cada mañana y eres lo último en cruzar mis pupilas antes de caer en los brazos de Morfeo. Te veo junto a mí, resolviendo un rompecabezas o sólo haciéndonos tontos por ahí. Te veo en las noches lluviosas y en aquellas en que simplemente me tomas entre tus brazos y me pierdo en tu calor. Te escucho cuando me llamas, cuando me dices que me amas.
Hoy abrí los ojos y supe que era algo más que un sueño. Que tú eras algo más que alguien que cruzó mi camino y que se volvió parte esencial de mi ser. Hoy, al despertar, sentí tus brazos a mi alrededor y supe que era algo más que un sueño.

miércoles, 15 de junio de 2011

tango

Porque, al fin y al cabo, eso es el amor: un tango ardiente, helado; una náusea, una ilusión, una mentira, lo es todo y no lo es nada; al menos, hasta el fin de la canción.