Fue algo muy simple:
una sensación que me invadió
en cuanto mis ojos se toparon con los tuyos.
Fue algo complicado:
cuando mi pulso se aceleró
y me esforcé porque no lo notaras.
Fue algo inminente:
tu presencia junto a la mía
la cercanía
una carga eléctrica.
Fue algo intrigante:
la forma en que me hablaste
el modo en que actuas
la forma en que me miras
a veces...
A veces
A ve c e s...
y es a veces en que me despierto soñándote...
Fue algo hermoso.
lunes, 19 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
Youth & Whisky
La calle vacía. Sólo el humo de un cigarro aperlado brillaba en la oscuridad de la fría calle. El único farol que aún funcionaba estaba parpadeando, a punto de extinguirse. La figura que estaba recargada en la pared exhaló la última bocanada y tiró la colilla al piso, antes de frotarse las manos en un intento de deshacerse del frío y emprendió el paso hacia un local cercano. Las manos en los bolsillos.
La iluminación del local le hizo parpadear varias veces y poco a poco divisó a la multitud que se movía al mismo ritmo. Los acordes le retumbaban en los oídos cual latidos de un corazón. Pasó entre la multitud hasta la desgastada barra. En seguida el cantinero le sirvió su trago habitual: Whisky. El líquido tocó sus labios. Pasó por su garganta trayendo consigo aquél calor tan familiar y tan agradable. Segundo, tercero, cuarto trago. Sus adentros estaban en fuego. En fuego como el mundo, como la multitud del local, como la sociedad y el jodido mundo. De la nada, la risa inundó cada fibra de su ser. Risas, millones de risas inundando el aire cargado de sudor y alcohol. Su cuerpo se movía al ritmo de la batería, al ritmo de los gritos, las voces y los corazones.
Era su mundo, su vida, su todo. Nadie podría detenerle. Se dejó llevar por las horas, la cercanía, sus propios impulsos y por ese fuego que traía el whisky, las horas pasadas. Entonces regresó el recuerdo, las penas, su bautizo en la miseria. Ellos le hicieron de ese modo. Ellos le enseñaron a ser juventud, a ser whisky. Ellos le usaron; fue sólo el arma en la historia de un bastardo.
Fue de nuevo hacia la barra. El siguiente trago estaba frente a sus ojos.
- Pueden verme... ¿¡Pueden verme!? -La multitud no se inmutó. Pero no hacía la diferencia.
- ¡Hermanos, amantes, mentirosos, ángeles que me guardan, ¿¡Pueden oírme!?
Sintió la vista de alguien en la semioscuridad, esa sensación que habita en la medianoche donde ojos invisibles clavan su vista en tu cuerpo, indefenso, tan frágil.
- ¡Esta va por la Virgen María!
Sintió la vista de alguien en la semioscuridad, esa sensación que habita en la medianoche donde ojos invisibles clavan su vista en tu cuerpo, indefenso, tan frágil.
- ¡Esta va por la Virgen María!
Whisky por su garganta, quemando, prendiendo fuego a su interior.
Se acercaba la oscuridad.
lunes, 15 de agosto de 2011
No te sentí...
Era de noche y no te sentí
busqué en mi cama
busqué en mis libros
en palabras, por si habías dejado notas,
busqué bajo un árbol
busqué en una sala vacía
busqué en un cine iluminado
busqué dentro de mis ojos
pero no te pude encontrar
te busqué a mi lado
y no estabas ahí.
Abrí los ojos en la madrugada
no te sentí.
miércoles, 20 de julio de 2011
Algo más...

Tuve un sueño anoche. Este sueño me quitó el aliento y dejó una agradable sensación de calor en mi interior, junto con una sonrisa. Soñé contigo y con esos ojos oscuros tan lindos, tan tuyos. Soñé con ese tacto frío, con ese roce de tu piel y con esos labios, tan besables, tan tremendamente dulces. Soñé con esa mirada que me diste ayer, con los besos que me regalaste. Soñé con un lugar nuevo, estilo moderno, con una linda sala de estar y un tapanco justo arriba. Estaba en el tercer piso, así que podíamos deleitarnos con las sinfonías de la sociedad urbana durante el día y con la tranquilidad abrasante de la noche. Un departamento de dos habitaciones, una llena de libros y mi colección de clásicos, y la otra era toda nuestra. Una alfombra clara, tal vez blanca y suave; una gran cama blanca, albergando los sueños de ambos, las caricias, nuestra vida juntos. Te veo al despertar cada mañana y eres lo último en cruzar mis pupilas antes de caer en los brazos de Morfeo. Te veo junto a mí, resolviendo un rompecabezas o sólo haciéndonos tontos por ahí. Te veo en las noches lluviosas y en aquellas en que simplemente me tomas entre tus brazos y me pierdo en tu calor. Te escucho cuando me llamas, cuando me dices que me amas.
Hoy abrí los ojos y supe que era algo más que un sueño. Que tú eras algo más que alguien que cruzó mi camino y que se volvió parte esencial de mi ser. Hoy, al despertar, sentí tus brazos a mi alrededor y supe que era algo más que un sueño.
miércoles, 15 de junio de 2011
tango
Porque, al fin y al cabo, eso es el amor: un tango ardiente, helado; una náusea, una ilusión, una mentira, lo es todo y no lo es nada; al menos, hasta el fin de la canción.
Oblivion

Comienza el piano, suave, dulce. Un bandoneón le hace segunda, seguido por el llanto del trágico violín, anunciando sus desgracias, contando historias de pasión, de desamor, de locura. El contrabajo en lo obscuro, dando gravedad, colaborando en tono e intensidad...
Un callejón iluminado por la luz decadente de un mísero farol. Las horas que pasan y pasan sin parar de llover, diluviando penas, sueños que se evaporan y caen de lágrima en lágrima, convirtiendo realidades en un mero sueño de verano. El ruido húmedo de los tacones sobre el pavimento mojado, una pareja. El velo frío de la noche cubre sus rostros, sus miradas dirigidas al infinito, la pasión, agridulce, cortante, sublime; la carencia, el deseo. Un par de palabras confusas, recuerdos dolorosos. Aliento con aliento, cuerpo contra cuerpo, hombre y mujer se toman, se desgarran, se enamoran y en sublimes actos agridulces se regalan uno al otro, resonando al mismo tono, bailando al mismo ritmo. Y, en algún momento de la rutina de besos y condenas, se dan cuenta con ansias de que están solos, solos en la misma calle, con el mismo farol intermitente y bañados por el hielo abrasador que sollozan las mismas nubes que un día les dieron cobijo.
Sus ojos se cruzan, diciendo en la oscuridad lo que las palabras no pueden expresar y ambos se desmoronan, se evaporan y se consumen, como el fuego y la pólvora, como el agua hirviente que lava mi piel, como los pétalos de una rosa agonizante, sangrante.
El tango ha terminado.
lunes, 2 de mayo de 2011
Sexo, Pudor o Lágrimas...

A veces no pienso
me vuelvo tan frío y no estoy
a veces me ausento de mis sentimientos
y luego sonrío
recuerdo y me aferro a vivir
y a veces quisiera matar por tu amor
tan sólo por un momento
Y es que todavía no encuentro
lo que en mí sería normal
para darte mucho más
y entregarme por completo
sexo, pudor o lágrimas me da igual
Me quieres ver grande
a pensar de lo débil que soy
y si toco hasta el fondo me sacas de nuevo
Por eso me quedo
me aferro y te quiero a morir
por eso aquí adentro tú estás todo el tiempo
viviendo del sufrimiento
Y es que todavía no encuentro
lo que en mí sería normal
para darte mucho más
y entregarme por completo
sexo, pudor o lágrimas me da igual
sexo, pudor y lágrimas me da igual
-Alex Syntek
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